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"La Raza Cósmica", de Vasconcelos, en la integración latinoamericana del siglo XXI


    José Vasconcelos© CortesíaForzada

Por Luis E. Domínguez *

Para los estudiosos de la cultura latinoamericana resulta familiar la mención de La raza cósmica (1925), ensayo del político mexicano José Vasconcelos, pues, durante la primera mitad del siglo XX, fue una teoría que acercó a las figuras intelectuales mexicanas a pensar en la unidad latina como una inversión cultural, que a largo plazo podría volverse económica, una introducción a Iberoamérica del liberalismo económico, que comenzaría a prolongarse por todos los espacios del planeta, y una búsqueda por volver a la América hispana y lusófona el centro de atención, ya no como objeto de estudio, sino como centro cultural y epistemológico global.

Las 53 páginas de su estudio y reflexión poético-científica sobre el protagonismo de las “razas” (entiéndase esta palabra con su significado eurocéntrico y divisor entre culturas “desarrolladas” y  “no desarrolladas” por rasgos físicos y origen histórico; puesto que José Vasconcelos era descendiente de españoles, como muchos otros en México antes, hoy y siempre, no habiendo espacio ni intención para desglosar y definir a manera “Cósmica” este concepto) y la mezcla entre ellas como pieza clave para el devenir de la humanidad, teniendo como protagonistas a la raza latinoamericana, como la unidad, desde las fronteras de Tijuana y Juárez, hasta las Tierras del Fuego y Ríos de Plata, podrían criticarse como una antítesis de la supremacía aria de los tiempos de las grandes guerras, con una subjetividad tan dura como acusativa de discriminación y poniendo sobre la mesa una “supremacía latinoamericana” para el futuro de la civilización moderna.

José Vasconcelos estructuraba una tesis histórica sencilla de comprender: todas las grandes civilizaciones que han marcado la historia de la humanidad se han conformado por “razas” complejas que surgieron de diversas mezclas entre cada pueblo preexistente. Así, para Vasconcelos, la civilización egipcia es la primera gran sociedad mestiza, seguida por los helénicos, los romanos, los europeos (fruto de invasiones y conquistas entre romanos, celtas, hispanos, galos, británicos y germanos) y, finalmente, los latinoamericanos, siendo éstos catalogados como la quinta raza o “Raza Cósmica”, capaz de englobar los genes y la herencia de todas las otras razas del mundo.

Para Vasconcelos, el mestizaje es capital en la evolución y enriquecimiento de las civilizaciones. Su gran crítica para los Estados Unidos de Norteamérica y la Argentina por ser “crisol de las razas europeas” donde se repiten las mezclas de razas afines (nórdicas y mediterráneas) representa el mismo atraso cultural que las naciones del centro de Sudamérica donde se contuvo la inmigración española, por lo que países como México y el Brasil, donde el embarullamiento de razas fue mucho más drástico y presente, representaban un ejemplo del liderazgo cultural en el continente, y seguirían siéndolo en el futuro… manifiesto certero.

Se podría justificar el ensayo como un intento por la búsqueda de una identidad nacional en México, en la medida en que la década posrevolucionaria de 1920 puso en tela de juicio sobre qué suelo debía plantarse el sentimiento nacionalista de los mexicanos. Ahora bien, esto resultaría erróneo pues, en su mismo ensayo, Vasconcelos acusa como acto de torpeza el celebrar nacionalismos con la patria de Hidalgo o las hazañas de Bolívar, ya  que importarían no más que un regionalismo sin aspiraciones universales o, más ad hoc, Cósmicas, como las que eran merecedoras del pueblo latinoamericano, tan global y uniforme a la vez.

Claro que el trabajo de un intelectual como Vasconcelos no llegaría a las masas de su país de la misma manera que llegaron los corridos revolucionarios. La visión internacionalista y globalizada de una Raza Cósmica no servía de nada para una unificación posterior a la tercera transformación que llegó con la Constitución de 1917. Entonces dejaríamos en manos de Alfonso Reyes, quien en su ensayo “La Inteligencia Americana” afirmaba que Nuestra América, como la llamaba también Martí, era “naturalmente internacionalista”, y lo único que hizo José Vasconcelos era poner su visión del continente sobre la mesa para que el mundo reflexionase sobre el potencial que un día tendría la región más diversa y multicultural del planeta.

Podemos mirar atrás y ver La Raza Cósmica como un augurio de las redes y vínculos existentes en América Latina. Organizaciones Internacionales que, si bien su principal función es comercial, permiten que exista una transmigración fuerte en la zona del MERCOSUR y la desaparición de los requerimientos de visados, Long-commuters cuyas jornadas laborales son en Montevideo y sus casas en Asunción y un Chavo del Ocho más querido en Sao Paulo que lo que pudo haber sido jamás en Guadalajara. Aunque la raza cósmica existe desde que existe “Nuestra América”, está en las manos de nuestra modernidad el acatar el llamado a la unidad real y preparar lo que Vasconcelos llamó “vivir conforme al alto interés de la raza”.

Europa logró una unidad supranacional con la pluriculturalidad inmensa que cuenta, ¿es posible enmarcar un proyecto de unidad nacionalista latinoamericano tan cosmopolita como el que deseó Vasconcelos? Si lo es, hoy más que nunca vale la pena hacerse la pregunta, pues considerar Manaos la nueva capital del mundo, como anuncia, no está para menos en estos tiempos de cambio humano y urgencia de presencia Latinoamericana en el escenario internacional.

*Estudiante de Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Guadalajara


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