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La muñeca tetona: la cultura y el poder.


Intelectuales mexicanos: Gabo, Monsivais, Salinas de Gortari, Elena Poniatowska
© Pedro Valtierra
POR CORTESÍAFORZADA

Determinar la influencia de los intelectuales en las diversas tramas históricas de la humanidad es una inagotable tarea a la que se han volcado grandes autores como Marx, Gramsci, Bordieu o Ángel Rama[1]. Este último, con su ya clásico libro La ciudad letrada, redefinió los modos de leer la historia literaria, social y política de América Latina y el papel indesligable de los intelectuales en el devenir de las sociedades y el poder. Publicado de forma póstuma en 1984, el libro de Rama parece anticipar un acontecimiento social y político del México contemporáneo, con la apenas mínima distancia de tres años.

La muñeca tetona (2017) es un documental de Diego Enrique Osorno y Alexandro Aldrete que se introduce en la historia de una fotografía captada por Pedro Valtierra el año de 1987 en la Ciudad México. La imagen a blanco y negro tiene como protagonistas a un nutrido grupo de prominentes personajes de la cultura mexicana de la segunda mitad del siglo XX: los periodistas Iván Restrepo, León García Soler, Miguel Ángel Granados y Héctor Aguilar Camín, la escritora y futura Premio Cervantes Elena Poniatowska, el inefable escritor y cronista Carlos Monsiváis, la actriz Margo Su y el mundialmente reconocido Gabriel García Márquez. Además de estos, hay dos figuras que completan la fotografía de Valtierra: Carlos Salinas de Gortari y una muñeca de senos imposibles de ocultar, metáfora acaso de las relaciones entre los poderosos y la intelectualidad.

Presidente Salinas de Gortari y la muñeca tetona
Carlos Salinas de Gortari
© La muñeca tetona
Salinas de Gortari, para la época de la foto, buscaba aún la candidatura del PRI (Partido Revolucionario Institucional) para las elecciones federales del siguiente año, en las que a la postre resultaría elegido para gobernar el sexenio 1988-1994. El documental ha retomado la imperecedera discusión del papel de los intelectuales en torno al poder, su independencia y la capacidad de legitimación social de las corruptelas que pueden llegar a ejercer en cada contexto. La comunión de Carlos Salinas con estos personajes sirve a los directores para ensamblar un entramado rico en deslealtades, defenestraciones públicas y desencuentros en las postrimerías del siglo veinte mexicano.

En la poco menos de media hora del film se vislumbran las crisis de la presidencia de Salinas, las declaraciones favorables de Héctor Aguilar Camín, las condenas públicas que profiriese Elena Poniatowska, el pedido hecho por Bill Clinton de mediación ante Fidel Castro y finalmente llevado a cabo por García Márquez. Hechos todos que, en un país cuyo partido de gobierno se ha extendido por más de siete décadas, parecen dejar latente los postulados de Ángel Rama y la sentencia del premio Nobel de Literatura Octavio Paz: “Siempre he pensado que las relaciones entre el poder público y el escritor -léase “el intelectual”-, deben ser a un tiempo respetuosas y distantes. El escritor tiene que conservar su arisca independencia.”